Reformas de cocinas en Granollers
Una buena cocina se nota en el primer desayuno: todo a mano, luz donde trabajas y sitio para dos sin pisaros. La diseñamos y la construimos con un solo equipo, del plano al último tirador.
Tu cocina se diseña desde cómo cocinas
Antes de enseñarte un solo acabado te preguntamos otra cosa: quién cocina en casa, cuántos sois y qué cenáis un martes cualquiera. Nuestras reformas de cocinas en Granollers empiezan por ahí.
Una cocina preciosa que te obliga a cruzarla entera con la olla escurriendo se disfruta dos semanas y se padece veinte años. Por eso el diseño se juega en el triángulo de trabajo, y ese es el primer plano que dibujamos. Fregadero, zona de cocción y nevera a distancias cortas, sin que el recorrido de uno cruce el del otro, y con superficie libre justo donde apoyas las cosas de verdad —al lado de los fogones y al lado de la pila, no en la otra punta.
El segundo plano es el del almacenaje. Aquí es donde una cocina a medida gana por goleada a una de catálogo: cajones con extracción total en la zona baja (se ve todo, no buceas), columnas hasta el techo que absorben lo que hoy tienes repartido por el piso, un despensero si la familia es grande y el pequeño electrodoméstico guardado pero enchufable, para que la encimera amanezca despejada.
Y el tercero es el de quién cocina. Si sois dos a la vez, dejamos pasos de más de un metro y separamos aguas y fuegos para que cada uno tenga su frente. Si cocina una persona y los demás acompañan, una península con barra convierte la cocina en el sitio donde pasan las cosas. Cuando el proyecto pide además que la cocina dialogue con el resto de la casa —materiales, luz, continuidad de suelos— entra en juego nuestro equipo de interiorismo.
Qué incluye una reforma de cocina en Granollers
Todo lo que hay entre la cocina que tienes y la que quieres, con un único responsable de obra:
- Mobiliario a medida. Módulos fabricados para tus paredes exactas —no al revés—, con herrajes de cierre suave y frentes en laminado, lacado o madera según el proyecto.
- Encimeras. Porcelánico de gran formato, cuarzo compacto o madera tratada. Te enseñamos piezas reales, no solo muestras de 10 centímetros, y te decimos cómo envejece cada una.
- Electrodomésticos. Te ayudamos a elegirlos antes de cerrar los planos, porque la columna del horno o el ancho de la nevera condicionan todo el diseño. Integrados o vistos, pero decididos a tiempo.
- Instalaciones nuevas. Fontanería y electricidad rehechas: línea dedicada para la inducción, enchufes donde los usas, iluminación bajo mueble para trabajar sin sombra y toma de agua preparada por si mañana quieres lavavajillas más ancho u ósmosis.
Si la cocina forma parte de una obra mayor —redistribuir el piso entero, por ejemplo— la integramos dentro de una reforma integral y te ahorras coordinar dos proyectos. Y si antes de nada quieres hacer números, en la guía de cuánto cuesta reformar una cocina tienes rangos orientativos por gama.
Enséñanos tu cocina de ahora —con dos fotos del móvil basta— y te contamos qué haríamos con ella.
Abierta, cerrada o algo intermedio
La pregunta que nos hacen en casi todas las visitas.
Abrir la cocina al salón es, de largo, lo que más nos piden en los pisos de Granollers: muchas fincas del Centre y de los barrios de los 60 y 70 tienen cocinas cerradas de 7 u 8 m² pegadas a un comedor que se queda corto. Tirar ese tabique cambia la casa entera: entra luz de dos orientaciones y aparecen metros que ya eran tuyos.
Pero abierta del todo no es la única respuesta. Una cristalera de perfilería fina te da la luz sin regalar los olores; una península a media altura separa sin encerrar. Antes de recomendarte nada comprobamos lo importante: si el muro es de carga, por dónde sale la extracción y cómo quedará la acústica con el lavavajillas en marcha. Con eso sobre la mesa, decides tú.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en reformar una cocina?
Como referencia, entre 3 y 5 semanas de obra si tocamos instalaciones, alicatados y suelo; algo menos si la distribución se mantiene. La clave está en lo que pasa antes: el mobiliario se encarga semanas antes del primer derribo, para que llegue justo cuando la obra lo espera y tu cocina no se quede parada a medias.
¿Qué presupuesto debería tener en la cabeza?
Depende de metros, mobiliario y de cuánto movamos las instalaciones. En vez de darte una cifra al aire, hemos preparado una guía con rangos orientativos por gama y lo que encarece o abarata cada partida —la tienes enlazada aquí debajo, en «¿Cuánto cuesta reformar una cocina?»—. En la primera visita concretamos el número para tu caso, cerrado por contrato.
¿Puedo aprovechar parte de los muebles que ya tengo?
A veces sí, y te lo diremos si es tu caso: si los módulos están sanos y la distribución no cambia, renovar frentes, encimera y electrodomésticos puede tener sentido. Pero cuando hay que mover fontanería o electricidad, forzar los muebles viejos a la nueva distribución suele salir más caro que hacerlos de nuevo. Lo miramos contigo, sin venderte obra que no necesitas.
Quiero una cocina abierta, ¿qué hago con los olores?
Es la duda número uno, y tiene solución técnica: una campana con buena extracción real (no solo de catálogo), salida de humos bien resuelta y, si el techo no da juego, una placa con extractor integrado. Si cocinas con gas, además, la apertura tiene requisitos de normativa que revisamos antes de dibujar nada.
¿Por qué la encimera llega días después de montar los muebles?
Porque se mide sobre los muebles ya instalados: la plantilla se toma al milímetro y la pieza se corta en taller, lo que suele llevar entre 7 y 10 días. Lo contamos desde el principio y lo metemos en el calendario, para que esa semana con tablero provisional no te pille por sorpresa.
Hablemos de tu reforma.
Déjanos cuatro datos y te llamamos para concertar la visita. Sin prisas y con una orientación clara desde el primer momento.
O llámanos 931 76 88 79