Reformas en el Serrallo, Tarragona
La casa de pescador es estrecha, profunda y le falta luz. Nuestro trabajo es traérsela —con patios y lucernarios— y quitarle la humedad sin borrarle el alma marinera.
¿Cuántas horas de sol de verdad entran en tu casa del Serrallo? En la mayoría, muy pocas. Y esa, casi siempre, es la reforma que importa.
El Serrallo es el barrio marinero de Tarragona, pegado al puerto pesquero, con sus restaurantes de pescado, la lonja y esas casas bajas de toda la vida. Casas de dos plantas, estrechas de fachada y profundas hacia el interior, apretadas unas contra otras en calles cortas. Tienen un encanto que no se fabrica. Y tienen, también, un problema que se repite de puerta en puerta: la luz se queda en las primeras estancias y el fondo vive a oscuras, con la humedad del mar siempre rondando.
El plano de una casa marinera, de arriba abajo
Antes de dibujar nada entendemos por qué la casa está a oscuras. Casi siempre son las mismas razones.
- Cuatro o cinco metros de fachada y mucha profundidad: la luz entra por delante y por detrás, pero no llega al centro.
- Plantas bajas frías y con humedad de capilaridad, agravada por la cercanía del puerto y el nivel freático.
- Escaleras estrechas y macizas que parten la casa en dos y cortan el paso de la luz entre plantas.
- Patios traseros pequeños, a veces tapiados o convertidos en trastero, que en realidad son una mina de luz sin explotar.
- Aire salino permanente que castiga carpinterías, hierros y revestimientos si no se eligen pensando en ello.
Traer el cielo hasta la planta baja
Lo profundo se puede iluminar; solo hay que traer la luz desde arriba y por los lados. En una casa del Serrallo eso suele ser un lucernario sobre la escalera, un patio interior recuperado y un hueco de escalera abierto que hace de chimenea de luz. Sumamos colores claros, aislamiento e impermeabilización contra la humedad marina y ventilación pensada para el barrio. El resultado no es una casa nueva pegada al puerto: es tu casa de siempre, ahora con luz, seca y cómoda. Si quieres una intervención a fondo, lo tratamos como una reforma integral y, cuando la humedad manda, el baño es de los primeros en resolverse.
Queremos ver tu casa por dentro antes de hablar de nada. La primera visita la hacemos nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Se puede abrir un lucernario o un patio para ganar luz?
Casi siempre hay una manera, y es la clave de reformar en el Serrallo. Según cómo estén los forjados y la cubierta, abrimos un lucernario que baña la escalera desde arriba, recuperamos un patio interior tapiado hace años o vaciamos el hueco de la escalera para que la luz caiga hasta la planta baja. Lo estudiamos casa por casa: no hay dos casas de pescador iguales, aunque desde la calle lo parezcan.
¿Cómo tratáis la humedad de estar tan cerca del mar y del puerto?
De raíz, no con una mano de pintura que aguanta un invierno. Ventilamos y aireamos los muros, impermeabilizamos donde el agua entra de verdad, saneamos las plantas bajas y elegimos materiales que dejan respirar la pared en vez de sellarla. El aire salino del Serrallo es constante, así que la reforma se piensa para convivir con él muchos años, no para taparlo una temporada.
¿Puedo modernizarla sin que pierda el aire marinero?
Es justo lo que buscamos. Conservamos las proporciones de la casa y algún gesto que la ata al barrio —una viga, un arrimadero, un azulejo antiguo, la carpintería de un balcón— y a partir de ahí traemos confort actual: aislamiento, buenas instalaciones, un baño y una cocina que funcionen. La casa gana un siglo por dentro y sigue oliendo al puerto y a la lonja de al lado.
Hablemos de tu reforma.
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